doi.org/10.20986/revesppod.2025.1725/2025
CASO CLÍNICO

Eficacia del curetaje en verruga vulgar combinado con solución de fenol al 90 %. A propósito de un caso

Success of verruca vulgaris curettage combined with 90 % phenol solution. Case report

Brian Villanueva Sánchez1

1Práctica privada. Barcelona, España

Resumen
Las verrugas son lesiones cutáneas causadas por el virus del papiloma humano. Dependiendo de su localización y evolución pueden suponer un reto para el podólogo a la hora de establecer un tratamiento efectivo. El presente artículo muestra el caso clínico de un paciente de 63 años que presentaba una verruga recalcitrante de más de un año de evolución. En este caso, debido al carácter refractario de la verruga y al fracaso en los tratamientos conservadores e invasivos previos, se decidió realizar una intervención quirúrgica mediante curetaje y uso de solución de fenol. El objetivo de este artículo es poner en evidencia un tratamiento mixto con resultados favorables frente a una verruga recurrente.

Palabras clave: Virus del papiloma humano, verruga vulgar, tropismo vírico, curetaje, fenol

Abstract
Warts are skin lesions caused by human papillomavirus. Taking into account on their location and evolution, they can be a challenge to the podiatrist to carry out an effective treatment. This article shows the clinical case of a 63-year-old patient, who presented a recalcitrant wart for more than one year, due to the refractory nature of the wart, the failure of previous conservative and invasive treatments. It was decided to perform a surgical intervention a curettage and the use of phenol solution. The aim of this article is to demonstrate a mixed treatment with positive results against recurrent wart.

Keywords: Human papillomavirus, verruca vulgaris, viral tropism, curettage, phenol

Correspondencia
Brian Villanueva Sánchez
villanueva1brian@gmail.com

Recibido: 02-01-2025
Aceptado: 16-06-2025

Introducción

Las verrugas son lesiones benignas de la piel causadas por el virus del papiloma humano (VPH) (1), presentan un ADN bicatenario, sin envoltura y son pequeños(2). Pueden tener un impacto considerable en la calidad de vida del paciente y causar enfermedades graves en ciertas poblaciones inmunodeprimidas(1). Se estima que la prevalencia de las verrugas cutáneas en la población es del 7-12 %3. En la actualidad se conocen más de 350 genotipos de VPH, siendo de interés podológico aquellos que afectan el dorso y la planta del pie, zona interdigital, pulpejo de los dedos, eponiquio e hiponiquio(4) (Tabla 1).
La infección por VPH se asocia al daño tisular que prolifera en el epitelio, presentando tropismo específico sobre la epidermis y la mucosa cutánea. La persistencia del VPH se debe a una multitud de mecanismos para evitar ser detectado por el sistema inmunitario del huésped y a que la formación natural de anticuerpos ocurra en solo el 30-50 % de los individuos siendo no duradera y débil, un indicativo de ignorancia inmunológica, inmunidad inadecuada o anergia estimulando su persistencia para mantener la infección a largo plazo5(5,6). La resolución espontánea de la lesión vírica se da en un periodo de 6 meses a 2 años, siendo favorable en un 40 % de los casos(7,8).

El tratamiento generalmente ha de estar orientado en la resolución, pero a veces es más apropiado controlar la propagación o simplemente aliviar los síntomas. Cada paciente debe considerarse individualmente teniendo en cuenta el tipo de verruga, su tiempo de aparición, la extensión de la lesión, la edad del paciente y el estado inmunológico. Al tratar la verruga, alteramos las células huésped por medios físicos o químicos, facilitando así una respuesta inmunológica al virus(9). El objetivo de este artículo es poner en evidencia a la comunidad podológica una alternativa más en el tratamiento de verrugas que no responden a terapias no invasivas. Este artículo se ha realizado siguiendo las guías CARE (Case Report Statement) para el reporte y desarrollo de casos clínicos en revistas científicas(10).

Caso clínico

En el presente artículo se describe el tratamiento quirúrgico de un paciente varón de 63 años, que acudió a consulta por presentar una verruga vulgar de más de un año de evolución que no respondió a tratamientos conservadores como nitrato de plata y ácido nítrico. Se habían realizado los tratamientos previamente antes de llevar a cabo la primera visita en nuestro centro. Entre los antecedentes personales se destaca la dislipidemia y la hipertensión arterial, ambos tratados farmacológicamente. En la exploración se observó una verruga vulgar de 15 x 10 mm localizada en el quinto dedo del pie izquierdo (Figura 1).

Debido a la dimensión de la verruga, se decidió realizar la técnica multipunción–Falknor y la administración de cápsulas (Inmunoferon® Industrial Farmaceutica Cantabria SA, España) durante 2 meses. Se estableció un control de 2 meses, donde no se apreció cambio significativo en la verruga.
Debido a la característica refractaria de la verruga, se decidió practicar un curetaje junto a la aplicación de fenol al 90 %. La cirugía se realizó en régimen ambulatorio con anestesia local. Tras acomodar al paciente en decúbito supino, se procedió a la limpieza y aseptización del pie, se realizó bloqueo anestésico del quinto dedo con mepivacaína al 2 % y hemostasia mediante cinta hemostática. El tratamiento quirúrgico consistió en deslaminar con hoja de bisturí n.º10 la superficie queratinizada de la verruga y se tomó una muestra del tejido para su envío a anatomía patológica. Seguidamente, con una cucharilla de Martini se legró la epidermis ampliando márgenes de 2 mm sin profundizar en la dermis, ya que la verruga se localiza en la epidermis. Posteriormente se humedecieron bastoncillos de punta de algodón en solución de fenol al 90 % para frotarlos durante 45 segundos en la zona legrada y se diluyó el fenol con alcohol etílico 70 %; se repitió una vez más el proceso. A continuación se aplicó en contacto con la zona intervenida un apósito de cobre (MedCu®, Technologiels Ltd, Israel) y se finalizó realizando un vendaje semicompresivo. Posteriormente al tratamiento quirúrgico, se le indicó al paciente reposo relativo de 24 h, el uso de calzado amplio y como pauta analgésica la toma de paracetamol 1 g cada 8 h si hay dolor.
Se indicó al paciente realizar curas diarias domiciliarias con sulfadiazina de plata en suspensión para pulverización cutánea (Silvederma®, Laboratorio Aldo-Unión SL, España) por un periodo de 2 semanas. La muestra enviada al laboratorio concluyó que se trataba de una verruga vírica. La descripción microscópica señaló: “Secciones de piel mostrando hiperqueratosis severa en superficie con columnas paraqueratósicas. La epidermis mostró acantosis con marcada papilomatosis, hipergranulosis y vacuolas perinucleares en los queratinocitos del estrato de Malpighi”. Tres meses después de la intervención, se realizó una visita control donde no se observó lesión (Figura 2). Posteriormente se citó al paciente a los 12 meses para control, donde no se apreció verruga, pudiéndose observar los dermatoglifos del quinto dedo (Figura 3).

Discusión

Existen diferentes maneras de tratar una verruga quirúrgicamente dependiendo de su localización y dimensión. La escisión en bloque se descartó en el presente caso debido al 20 % de recurrencia postquirúrgica(11).
Si bien se han descrito diversas técnicas físicas, químicas y quirúrgicas para eliminar verrugas, los usos combinados de estas pueden evitar el riesgo de recidivas, así como se describe en nuestro caso clínico, donde se utiliza una técnica quirúrgica como el curetaje conjuntamente con una técnica química como es el uso del fenol, siendo el empleo de este último ampliamente conocido por podólogos/podiatras en matricectomías químicas parciales o totales. Su uso en verrugas cuenta con bibliografía científica limitada que respalde su seguridad y eficacia, no obstante, hay diversos autores que utilizan fenol u otros ácidos para tratar verrugas asociadas a otro tipo de tratamiento.
Banihashemi y cols. (12) realizaron un ensayo clínico, cuya muestra fue de 60 individuos con verrugas vulgares localizadas en las manos. A la mitad de ellos se decidió tratarlos aplicando fenol al 80 % en la superficie de la verruga semanalmente o hasta la resolución de las mismas por un periodo máximo de 6 semanas. La muestra restante fue tratada mediante crioterapia. En nuestro caso clínico, se realizaron solo 2 aplicaciones de fenol al 90 %, el mismo día de la intervención quirúrgica. Los autores llegaron a la conclusión de que ambos tratamientos son efectivos, simples e indoloros. En nuestro caso, el uso del fenol resultó efectivo junto al curetaje; se sospecha que frente a una verruga de carácter refractario la utilización de una sola técnica hubiera sido ineficaz teniendo como precedente haber realizado la técnica multipunción sin un resultado favorable, a pesar de que dicha técnica presenta una eficacia superior al 70 %, siendo la edad del paciente, el tiempo de latencia del virus en el huésped y el retraso o nula respuesta inmunitaria causas de fracaso en su uso(13,14). García-Clavería y cols. (15) expusieron el caso clínico de un varón de 24 años que presentaba verrugas en mosaico localizadas en la planta de ambos pies, al cual se realizó la técnica de multipunción y se administró el mismo tratamiento coadyuvante que a nuestro paciente, con resultados favorables, lo contrario a nuestro caso planteado de una verruga de carácter refractario.
Hoffner y Camacho(16) utilizaron un tratamiento químico, el ácido tricloroacético al 35 % asociado al curetaje para tratar verrugas planas. Señalaron que es una alternativa eficaz y de bajo coste con resultados estéticos satisfactorios y sin recurrencia durante el seguimiento. En nuestro caso, el uso del fenol es eficaz y económico junto al curetaje, pudiendo obtener resultados satisfactorios ya que el pulpejo del dedo intervenido se asemeja al resto de los dedos del pie.
Del mismo modo, Dalimunthe DA y cols. (17) trataron verrugas múltiples mediante 2 técnicas diferentes aplicadas al mismo paciente. De una muestra de 17 individuos, se utilizó electrodisecación junto al legrado quirúrgico para tratar unas verrugas y fenol al 80 % para tratar las otras restantes. La electrodisecación y legrado solo se empleó una vez, en cambio la aplicación de fenol se realizó cada semana hasta que la lesión desaparezca o por un máximo 6 semanas. Se registró una diferencia significativa a las 6 semanas de seguimiento. A aquellas verrugas en las que se realizó electrodisecación y curetaje se curaron en su totalidad y en las verrugas tratadas con fenol se observó recurrencia del 35.3 %. En nuestro caso, se emplearon 2 técnicas distintas, logrando la resolución de la lesión.
Simamora y cols. (18) presentaron 2 casos donde se trataron verrugas, una localizada en la planta y en la palma. Fueron tratadas mediante curetaje y la aplicación de policresuleno, un ácido orgánico polimolecular. En uno de los casos se aplicó policresuleno postquirúrgico. En sus casos se observó hipopigmentación de la piel, lo que sugiere que la exposición fue prolongada al policresuleno o que la escisión alcanzó la dermis. En nuestro caso clínico, se procuró no tocar la dermis y se aplicó 2 ciclos de fenol durante 45 segundos, logrando que la piel no presentara diferencia en su coloración, siendo semejante a los demás dedos del pie.
En conclusión, se destaca el valor potencial del uso del fenol al 90 % asociado al curetaje en el tratamiento de la verruga vulgar, pudiendo ser considerada una alternativa más en el abanico de opciones terapéuticas. Mostramos la eficacia de esta técnica en el tratamiento de una verruga recalcitrante sin observar recidiva. Se necesitan más estudios para evaluar la eficacia del curetaje asociado al fenol en otro tipo de verrugas dependiendo del tiempo de evolución de la misma, su localización, su naturaleza refractaria, el porcentaje de disolución de fenol a emplear y el tiempo de exposición de este.

Conflicto de intereses
No hay conflicto de intereses por parte del autor.

Fuentes de financiación
Ninguna.

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